(c) DELMI ALVAREZ

D
urante tres días consecutivos viajé por la Green Border, de división en división, por tierra y algunos lagos, fotografiando y tomando apuntes en mi libreta de campo, hablando con border gards y analizando las hipotéticas posibilidades en que las mafias puedan llegar a encontrar una debilidad entre tantas medidas, un posible hueco en medio de los profundos bosques, una hipotética debilidad que después del viaje considero difícil. El resultado es favorable para los buenos de la película: las fronteras letonas con estos dos países gozan de muy buena salud. Hombres y mujeres que se preparan a diario tienen claro que hasta el día de hoy el trabajo es sumamente fácil dentro de las muchas complicaciones que existen en el control diario de personas y cargas, pero que en los próximos años todo ello se hará más difícil y complicado.


03NOV03
first day
green border con Byelorussia
09h 11min


Alexanders da las órdenes a la patrulla que sale.
Como cada día el oficial del puesto de Daugavpils officer Alexander Ivanovs daba las órdenes a la patrulla compuesta por los agentes S.Druzs, V.Lazdns, N.Ivanovs,  y J.Kozireva. que se incorporaba al servicio. Así se hace en todos los destacamentos que a lo largo de la Green Border con Bielorrusia vigilan día y noche durante las 24 horas. Como cada manana J.Lapinskis limpiaba  su arma en una habitacion..
En una de las nuevas torres de vigilancia levantada con ayuda financiera de la UE, el guardia de frontera Janis Vojevodskis y su perro Remi salen de patrulla. En lo alto de la torre J.Ivanovs con sus prismáticos a lo largo y ancho. Solo la niebla le impide en algunos momentos la visión pero el ruido de un motor despierta mi atención. Dos vehículos todo terreno patrullan toda la línea fronteriza. Además de esto varias patrullas con perros rastrean acompa?ados de su trainer entre matorrales y bosque profundo

De patrulla en un lago. Encuentro con pescadores locales
Una hora mas tarde acompa?o a una patrullera en servicio en un lago donde la frontera lo parte en dos. Cerca de uno de los puntos entre los dos países un bote con dos pescadores locales hacen su faena diaria. El oficial V.Prokofjevs se acerca muy despacio y les invita a que les ense?e sus identificaciones. Uno de ellos no la lleva encima pero le pide al oficial que le dejo ir hasta la orilla donde vive. El oficial conoce de sobra a estos pescadores y asegura que "no suelen dar problemas, pero la ley es la ley y mi trabajo consiste en cumplirla". Y los pescadores cumplen y el oficial cumple. Navegar con esta potente patrullera por el lago no es fácil. Porque hay que conocerlo, y así nos lo hizo ver al cruzar el paso del Diabolo, una zona donde la profundidad del agua no tiene mas que dos palmos. Si no se conoce bien a la velocidad a la que se navega podemos salir despedidos.

Border Control. Perro buscando droga en un coche
12h 38min

En el puesto de frontera de Silenes, el oficial Vilis Kusi__ y el inspector A.Aksjonovs explica el funcionamiento del control de pasaportes con los mas modernos sistemas de ordenadores y programas de scanner. En la realidad las mafias falsifican todo tipo de pasaportes pero en la práctica y con estos adelantos técnicos cada día lo tienen más difícil. Es imposible falsificar algo que posteriormente va a ser analizado por ordenadores de última generación con programas especiales para analizar esquina por esquina cualquier documento oficial.
Afuera, mientras los oficiales analizan varios pasaportes sospechosos la ofcial V.Maska_ova y su perro Sarma. se preparan para inspeccionar uno de los muchos automóviles que cruzan a diario este punto fronterizo entre Letonia y Bielorusia. "Viernes, sábados y domingos son los días más complicados porque la afluencia de gente es grande, sobre todo de familiares o amigos que van o vienen para pasar el fin de semana" dice el jefe del servicio. El perro es un pastor alemán joven, de buena pinta, atento, que obedece solo a las órdenes de su amo. Uno de los guardias ha escondido un peque?o paquete en el tapón de gasolina conteniendo unos gramos de marihuana. A la orden del trainer el animal busca y busca y no pasan más de dos minutos cuando con su pata rasca el lugar. Otra orden y el pero se retira y el policía retira el peque?o paquete. Todos los perros que se entrenan en la escuela de Guardias de Frontera en Rezekne pasan unos exhaustivos y auténticamente duros exámenes, al igual que sus trainers, porque no cabe duda de que estos son una parte muy importante para que el animal actúe como tiene que actuar.

Encuentro con patrulla de Bielorrusia en uno de los postes
15h00min

Recorría la zona de seguridad de la Green Border acompa?ado de dos oficiales cuando dos soldados de Bielorusia desde el otro lado y se pararon a la altura de un poste de delimitación de estado. Uno de ellos muy educadamente alzó su mano derecha en saludo militar y le preguntó al oficial:
"Buenas tardes, queremos saber que hace un civil en la zona de demarcación militar, pensamos que es una situación ilegal" dijo, mientras el guarda letón correspondiendo al saludo cortés aseguró que "está en una situación legal y nosotros le acompa?amos". La situación era anormal, estresante diría yo, y me sentí como un gato mojado, sin poder hacer nada porque el militar en voz baja me había pedido que por favor no hiciera fotos y que escondiera la cámara, en aquellos momentos el reglamento impide realizar fotografías a militares. Desconocía el hecho, nadie me había avisado sobre la posible situación y quedé frustrado ante la magnífica foto que hubiera conseguido. No era una foto cualquiera, se trataba para mí de algo histórico o propiamente de una fotografía documental, de saber que a dos o tres metros unos soldados, que no deberían de tener más de veintitantos a?os, cumplían órdenes estrictas. 
Una foto más en el recuerdo que he perdido, pensé, como otras muchas que quedaron en la memoria de mis recuerdos, como alguna vez en Sarajevo mientras una granada explotaba en la cola del pan y en segundos donde antes había vida ahora estaba sembrada la muerte, y los gritos de mujeres, hombres, ni?os, con piernas y cuerpos sesgados por la metralla de una granada asesina inundaban el aire todavía con olor a pólvora.

Los dos soldados bielorusos no muy satisfechos por la respuesta dieron media vuelta y regresaron camino abajo, por donde vinieron, cruzándose con una de las patrullas letonas y entraron en la espesura del bosque donde perdimos su rastro.
Posteriormente hice uso de mi condición de informador debidamente acreditado y realicé una protesta verbal a los oficiales posteriormente, haciéndoles saber que nadie me había informado sobre las restricciones periodísticas en el lugar.

Después de explicarme los motivos entendí su trabajo. Para mi no era mas que un encuentro histórico entre dos trabajadores y protectores de la seguridad de sus respectivos países, pero para ellos era algo bien diferente, tienen prohibido hablar mas allá de un saludo o inclusive el ofrecimiento simple en una noche de crudo invierno de un confortable cigarrillo. El reglamento es el reglamento y cualquier acontecimiento en esta zona debe ser reportada urgentemente para conocimiento de los oficiales y jefes superiores que dependiendo del caso harán la protesta pertinente. Para mi como civil y periodista me parece una autentica ni?ada, una manera de estar constantemente pendiente de lo que hace o deja de hacer el vecino. Deberían de hacer mas comidas y cenas de confraternidad (no hacen ninguna)

Patrullera de río
Un río marca por su mitad la frontera. El oficial del puesto me ofrece una prenda de abrigo, guantes y gorro a juego. "Póngaselo, le va a hacer falta" me aconseja, mientras me coloca el chaleco salvavidas "el frío en el río le llegará hasta lo más profundo de su alma" me pareció oír de sus labios cuando la patrullera se alejaba del pantalán.

Sentado entre dos guardias armados todos los buenos consejos de aquel buen hombre se hacen realidad hasta tal punto de que mi nariz ya no es nariz sino un trozo de carne a medio congelar (exagero un poco pero la realidad es cierta) Navegamos rio abajo y rio arriba dondela vigilancia es diaria y especial ya que la distancia entre las dos orillas no es muy grande.

Control de pasaportes en una máquina de un tren cargo
Tres luces se acercaban poco a poco bajo la atenta mirada de varios guardas y le indicaban con una linterna que se fuera aproximando. Eran las 8 de la tarde y un tren cargo procedente de Bielorusia se preparaba para pasar el examen de aprobación o no para poder seguir circulando por territorio letón. Me ordenaron subir a la máquina con un guardia y hacer todas las fotografías que quisiera. El guardia R.Lipins era joven y hablaba un medio inglés correcto, me entendía a la perfección él, y cada paso que hacía en su trabajo me lo iba explicando. Primero vio la orden de expedición del cargamento del tren, luego siguió con los pasaportes y permisos correspondientes de los dos maquinistas. Aquellos dos tipos no estaban muy por la labor y cuando a alguien le pica y se rasca es porque hay pulgas, decía un viejo amigo mexicano, como queriendo hacerme saber que cuando a alguien le molesta que alguien cumpla con su deber es porque esconde algo. En este caso el guardia examino de arriba abajo la vieja máquina diesel que rezumaba por todos lados. En aquel infierno con ruedas solo podían sobrevivir los demonios y sus respectivos seguidores porque el calor se asemejaba al infierno (si existe claro)

Con un espejo especial mi interlocutor chequeaba por todos lados, "nunca se sabe" creí entenderle mientras hacía su trabajo y mientras el maquinista que parecía el de más edad ayudaba a abrir y cerrar las trampillas del suelo. Me despedí del hombre en ruso, mientras que él lo hizo de mala gana, sabía que aquellas situaciones de control no le gustan a nadie, pero había que pasarlas.

Afuera y en la oscuridad de la noche rota solo por las linternas de los vigilantes, otros compa?eros controlaban mediante un aparato especial la radiación que desprendían los vagones. "Es algo alta pero está permitida para que circule como mercancía hasta su punto de destino en Ventspils, donde descargará. Nada de esta carga puede salir de los vagones" me aseguró uno de los suboficiales. Para el próximo verano habrá una inauguración en esta estación, la de un nuevo edificio en construcción que les permitirá realizar un control más exhaustivo y moderno, con cámaras de control térmicas por si a alguien del otro lado se le ocurre viajar sin billete. Mientras esto no suceda uno de los guardas sube y baja a cada vagón para hacer el control personalmente y aquella noche eran muchos vagones había muchos vagones a los que subir y bajar.

Perro atacando a alguien de noche
Las patrullas recorren la línea fronteriza también por la noche y los perros están entrenados para que en caso de que alguien aparezca repentinamente o este escondido entre la maleza puedan ser atrapados sin que sufran el menor da?o. En uno de las divisiones donde permaneceré de noche llevan a cabo un entrenamiento igual que en la realidad. Varios todo terreno alumbran hacia los actores y los perros a una orden de sus trainers atacan al posible infractor que en este caso a amenazado y a atacado violentamente a uno de los guardias que trataban de registrarlo. El perro se abalanza sobre él y atrapa un brazo, que para este caso  no es el propio sino otro de los que se utilizan en los entrenamientos. Finalmente como si de un brazo postizo se tratara, (que lo es en este caso), el perro se lo lleva como si fuera un hueso-trofeo. Me imagino como le puede quedar el brazo a alguien que intenta agredir al amo o trailer del perro.

Éramos diez o doce en una mesa de celebrar banquetes, con vino, cerveza y algún licor que alguien se empe?aba que bebiera. Una cena exquisita, de lujo. No estaba allí celebrando una boda, ni la despedida de soltero de un amigo, estaba allí para trabajar y empecé a preguntar, cumpliendo con mi trabajo, porque mi trabajo es preguntar, meterme donde nadie me ha llamado y una de las preguntas que hice a los allí presentes todos guardias, fue ésta:
?Imagínate un invierno típico letón, en medio de  tu bosque querido, de guardia, nevando y sin cigarrillos y por si fuera poco te cruzas con tus colegas del otro lado que tampoco tienen tabaco y  te piden con buena voluntad y cara de buena gente un cigarrillo. Cuál es tu reación ?

Solveiga, la border guard que debería hacer la traducción del inglés al letón no movió ni los labios. Los que entendían inglés y entendieron la pregunta se miraban unos a otros y solo Juris se atrevió a contestarme con la mirada puesta fijamente en su oficial que tenía enfrente. "Aplicando el reglamento solo le saludaría correctamente y nada más, tenemos prohibido hablar con ellos y solos comunicar con nuestros oficiales si ellos nos lo piden, nada más".
En aquella mesa no se movía nadie y nadie movía un labio para responder a mi pregunta. Empezaron a levantarse y poco a poco la mesa fue quedando vacía. El pensamiento general era: quién habrá invitado a este se?or que hace tantas preguntas. Pero para mí habían pasado la prueba, habían demostrado ser honestos a la pregunta respetando el silencio que les implica el reglamento y solo los de mayor graduación se atrevieron a contestarme. Después de aquella respuesta decidí callarme, no hablé más, pero me explicaron el porque de su respuesta con un razonamiento que me convenció y que por ser off the record y ateniéndome a mi ética de secreto profesional no transcribo.
Juris rompió el silencio con una anécdota simpática que me hizo reír. "Una vez" dijo en voz baja, di el alto a un hombre que conducía un tractor  y que iba muy borracho. Iba a cruzar la frontera y cuando me vio paró rápidamente el tractor y dio media vuelta.


Segundo día
04nov03
Patrulla hasta las Tres fronteras.

"Prueba estas botas porque vas a necesitarlas" me dijo un oficial antes de salir con la patrulla hasta el lugar donde las fronteras con Rusia, Bielorusia y Letonia se encuentran y dibujan en el mapa un solo punto donde hay tres fronteras. El camino por la margen izquierda de un riachuelo marca el lado letón, y apenas a un metro de distancia, en la otra orilla, el lado bieloruso. Muchos charcos de agua, fango y peque?os puentes y pasos de madera hacían del camino un viaje nada fácil para quiénes tienen que recorrerlo varias veces al día.
Mi inexperiencia hizo que mi pierna derecha encallase en un profundo y fangoso charco hasta casi quedar atrapado por la espesura del fango. Se había hecho realidad el consejo de aquel oficial. Los miembros de la expedición soltaron una tímida sonrisa mientras agua de la bota. Hice el resto del camino sin calcetín y vigilada mi retaguardia por uno de los guardias en previsión de otra metedura de pata. "No se vaya a caer otra vez" creí escucharle a alguien.

Llegamos al poste número 001 con la frontera bielorusa. Al otro lado de la orilla unas casas y algún ruido. Uno de los guardias de la patrulla sacó sus prismáticos y vigiló curioso. Instintivamente hice algunas fotos de aquel momento.

Unos metros más allá apareció para mi sorpresa un maravilloso lugar con un puente de cemento y barandilla azul. Del otro lado un oficial con gorra de plato, algo de barriga y con una sonrisa dibujada en su cara se dirigió a nuestro oficial de mayor rango y entre a modo de saludo de cortesía y trabajo rutinario del día le preguntó muy correctamente acerca de mi presencia en el lugar. El oficial A.Belkovskis le tranquilizó diciéndole que iba con ellos y que mi situación era legal. Terminaron la conversación, se volvieron a saludar cortésmente, y dieron media vuelta. Todo terminó en una anécdota, pero yo acaba de perder una foto histórica sin otra finalidad que la del encuentro de dos oficiales.
"Para un ciudadano del oeste europeo este tipo de situaciones son momentos para fotografiar, e incluirlos en los albumes de fotografía familiar, de los que se le ense?an  a los amigos cuando vienen a visitarnos a casa" le dije a uno de mis acompa?antes.
"Este lugar es histórico" me susurró uno de los oficiales, "porque aquí se libró una gran batalla donde murieron muchos soldados. Cada primero de julio celebran en este lugar una gran fiesta en memoria de los caídos y a ella vienen mucha gente, inclusive periodistas con cámaras". Dicho esto no entendí nada. "O sea que solo los primeros de julio los periodistas pueden trabajar sin problemas. Tenía entendido que aquí no se podía hacer fotos" le dije un tanto preocupado.

Era hora de cambiar de compa?eros de viaje. Solveiga y Juris, mis protectores y ayudantes de campo regresaban a Daugavpils y otra división se hacía cargo de mí. Aquello me recordó a algún momento de las películas en blanco y negro de espionaje que había visto de ni?o, y me sentí como un intercambio en medio de un bosque maravilloso rodeado de coches y guardias de fronteras en mitad de un cruce de caminos.

Torre de madera con mujer vigilando
La línea divisoria entre Letonia y Rusia no es más que una línea imaginaria. Entre estos dos países no existe acuerdo de colocar postes limitando la susodicha línea. Cerca  de uno de estos lugares hay una torre de troncos de madera desde donde una  guardia mujer vigila a ambos lados. La frontera la formaliza un peque?o surco realizado en la tierra, que como te despistes lo cruzas y entras en territorio ruso sin enterarte. Y así en la mayoría de los casos.


Border gard encuentra a hombre que salto del tren en un vía caminando
En el checkpoint de Belomojevo este a?o ya han arrestado a cuatro personas. El guardia Valerip Meskovskis vigila con sus prismáticos la vía del tren. "A pocos metros de aquí la gente salta del tren que viene del lado ruso y caminan al lado de la vía. Generalmente no ponen resistencia y los llevamos al destacamento para averiguar su identidad y devolverlos a su país.", asegura el oficial que me acompa?a.

05NOV03
tercera jornada

Sandris en la vía del tren que delimita la frontera entre Rusia y Latvia
Ser de y vivir en Latgale es para Sandris Cubars una de las mejores satisfacciones que le ha regalado la vida, además de su familia y ser miembro dlos Border Guards. El destacamento que está a su cargo tiene previsto en un futuro ser un checkpoint o una aduana con Rusia, por eso que cuando lo construyeron pensaron más allá y pavimentaron un kilómetro de asfalto. "Los rusos dijeron y prometieron construir una carretera igual que la nuestra y conectar ambas, pero de momento, solo ha quedado en una idea para ellos".

Al igual que ocurre en la ciudad de Valga, frontera con Estonia, Punduri tiene una anécdota: la vía del ferrocarril marca la línea divisoria y fronteriza entre los dos países. Al otro lado de la vía una muy celosa patrulla de soldados rusos controla a escasos metros todos nuestros  movimientos. "Aquí hace a?os", me comenta Sandris, "esta en esta estación saltaban del tren muchos rusos que se infiltraban en los campos y se escondían". Ante la avalancha de ilegales rusos y otras nacionalidades del eje soviético decidieron establecer un destacamento con patrullas de perros que controlaran la llegada de cada tren e impedir así la inmigración ilegal.

Dice Sandris que "con la entrada de Letonia en la UE la frontera que hoy delimita la vía se desplazará unos metros hacia terreno letón desde Rusia pero suponemos que habrá una gratificación de terreno hacia Rusia en otros lugares".

Son las tres de la tarde y un tren de pasajeros Ruso pasa por Punduri sin llegar a parar. "Es raro debería haber parado" comenta un miembro de la patrulla. Del otro lado los militares rusos nos observan y hablan por radio. Atento a todo lo que ocurre uno de los perros de los Border Guards recibe instrucciones de su jefe. Sandris me asegura que desde hace mucho tiempo la frontera está muy tranquilla, pero nunca se sabe y menos que podrá pasar en los próximos a?os.

Escuela de Border Guards

Marina Korolkova, profesora de inglés de la Escuela de futuros Border Guards no sabe de nuestra llegada. Sandris Cubars el senior lieutenant del destacamento de Punduri, le explica acerca de mi trabajo fotográfico a lo largo de la frontera. "Nadie nos informó de vuestra llegada, pero el jefe ha dado permiso para que visites la escuela"
En una de las clases un profesor imparte la materia. Marina da a los alumnos algunas explicaciones y pide que sigan con su trabajo normal. Andris Abolinsh, Deputy chief of the Collage con el grado de lieutenant colonel me invita a presenciar un examen de dos perros. La vida en la escuela es la rutina de las clases y la formación militar y académica. "Como verás no hemos preparado nada, así funciona la escuela, nos has visitado de improviso".
   
Examen para perros policía
En una escuela de equitación  a las afueras de Rezekne dos alumnos fuman con nervios bien visibles. El momento no es para menos, sus dos perros van a pasar una de las muchas pruebas a las que se les somete durante su entrenamiento en la escuela. Valdis Bikovskis, el profesor examinador ha escogido una cuadra de caballos con todo los olores posibles que haga imposible o muy difícil encontrar unas peque?as muestras de marihuana que previamente ha escondido en diversos puntos. Los entrenadores de los perros no saben donde los escondió. El primer perro entra en el lugar y a una orden empieza la búsqueda. "Es muy importante que el entrenador del perro sepa guiarlo, porque el animal por naturaleza tiene buen olfato pero un buen guía es el éxito de una operación", me dice el profesor. Por dos y tres veces el perro pasa por delante del peque?o y discreto paquete y no lo descubre. Puntúa el tiempo, también la ayuda de su amo. El examinador me da quejas cerca de mi oído sobre como actúa el entrenador. "Lo está agobiando demasiado y eso confunde al animal, tiene que dejarlo y que busque a su manera", dice mientras escribe una puntuación muy baja, que lo obliga a comunicarle que pare. Por esta vez no ha pasado la prueba y todo lo que aquí ocurre será más tarde revisado minuciosamente para corregir los errores. Posiblemente será cuestión de semanas, pero el perro y entrenador suspenden.
El segundo repite la misma operación pero a los pocos minutos encuentra la droga.

Mientras tanto las fuerzas de seguridad de los actuales países miembros de la UE  luchan en sus respectivos países para combatir y erradicar el tráfico de seres humanos que son explotados laboral y humanamente día a día. De estos países llegan cada semana especialistas para ayudar a sus cólegas letones en la que será una dura y combativa lucha contra las mafias organizadas. Pero por muchos medios modernos que se pongan y por mucho esfuerzo que se haga siempre hará falta el factor humano: el del verdadero policía y Border Guard que con su celo proteja los intereses de millones de ciudadanos de la nueva Europa que comienza.
La frontera verde:
Los Border Guards de Letonia


Las fronteras que delimitan la Republica de Letonia con Bielorrusia y Rusia, serán con la próxima entrada en la UE, algunos de los puntos calientes y más preocupantes para las autoridades comunitarias, organismos de seguridad y todos nosotros. Las potentes mafias rusas (y otras) que ya operan en algunos de los países (por ejemplo en Espa?a), afilan los dientes como lobos hambrientos en lo mas profundo y negro de los bosques de la Green border buscando y tomando buena nota de cómo van a poder operar ante las fuertes medidas de seguridad con que cuenta en estos momentos Letonia.
copyright (c) 2004 Delmi Alvarez
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