Fotoperiodistas:
¿una especie en auto-extinción?

Ponencia en el Seminario de Fotoperiodismo en Talsi, Latvia.2004
Ponencia en la facultad de Mass Communication de la Universidad Stradina de Riga, Latvia (enero 2005)
Ponencia Jornadas sobre Fotoperiodismo en Alicante, 2004


Noviembre de 2004

Por Delmi Álvarez
(c) Copyright 2004


Dicen, "que el Fotoperiodismo ha muerto", que los fotógrafos de los diarios son una especie a auto- extinguirse en las redacciones y que las quejas de este colectivo son numerosas.
Muchos de los que se quejan (entre las que me incluyo) ven, cómo efectivamente, se ha creado una discriminación laboral e inclusive profesional en el seno de esos medios y su trabajo diario.
Rompiendo una lanza en favor de los cólegas (luego romperé otra en favor de los  empresarios), esos ecos que se escuchan son la triste realidad de una profesión donde el intrusismo, el poco corporativismo, la falta de preparación a nivel académico, universitario y profesional son cada vez más evidentes.
La fotografía de prensa en España, (no estamos hablando del verdadero fotoperiodismo que se hace en otros países o se hacía en España hace años) ha llegado hasta el punto de que lo que se genera a diario es "auténtica basura" según he podio leer  y oír en una ponencia en Alicante semanas atrás (incluyendo a muchos profesionales y críticos de la fotografía). Esto no quiere decir que no existan buenos fotoperiodistas, no lo dudo, pero mi pregunta es: ¿y qué hemos hecho para merecernos esto?.

Demasiado texto y poca imagen
Si observamos la cantidad de imágenes que llegan a diario de las agencias y, cuántas de esas imágenes (informaciones o noticias en formato gráfico) se publican observaremos que la comparación con la cantidad de noticias en texto es infinitamente inferior. Si hacemos un estudio sobre el impacto de la fotografía de prensa en los diarios durante los años de la Democracia obtendremos una tesis donde se demuestra que el material gráfico publicado deja mucho que desear (salvo las excepciones que en su día tuvieron protagonismo). Sólo en diarios como el Mundo, La Vanguardia, El País, el Heraldo de Aragón o las Provincias de Alicante y otros, "cuidan" la foto todo lo que pueden, pero ésta no adquiere el protagonismo que se merece. Una pregunta sincera: ¿Para qué se gasta el empresario tanto dinero mensualmente en el alquiler de noticias de AP, Reuters o Efe? ¿A dónde va a parar ese material digital y que uso se le dará?.
Preguntas a las que cada uno puede darle las respuestas más oportunas, pero es cierto que los medios de comunicación necesitan publicar más fotografías. ("Estamos hartos, hartísimos de la TV basura, de los golfos, vividores, y demás carroña de los programas basura, de la desinformación, de que las noticias sean oportunistas en los medios...")
El empresario podrá argumentar en su defensa: es que no tengo papel donde colocarlas (páginas sin publicidad).
Con ésta teorías o hipótesis, que son el pan de cada día el fotoperiodista se ha convertido en "la rata almizclera de la redacción. Somos deprimentes, nos dan por todos lados, se mofan y encima firman mal las fotos. Lo peor es que al día siguiente nos dan de hostias en la calle porque alguien decidió que fueramos a un funeral a hacer fotos ...", y se pone de manifiesto que la fotografía de prensa está "aparcada" en algún lugar de la redacción o alguien ha decidido pensar por nosotros. Uno de los problemas de que esto ocurra, es la poca o nula preparación y el desinterés de los fotoperiodistas para reciclarse o adquirir nuevos conocimientos, además de la falta de corporativismo, celos profesionales, "mamoneos entre compañeros", y una regularización de la profesión.

(Dentro de este ambiente periodístico se hacen grandes esfuerzos para hacer cosas nuevas, sobre todo con la imagen)

Mis fotos y mis fotos y  mis mejores fotos
Los fotoperiodistas protestan por este orden: Mis fotos me las cortan, mis fotos me las pagan poco, mis fotos están mal firmadas, mis fotos no llevan firma, los pies son erróneos y de opinión, los derechos de autor, y bla bla bla, y muchas cosas más... Y yo les pregunto: y qué hacéis para que todo eso no ocurra... Silencio. nadie dice nada. Todo el  mundo es bueno, magnífico y todos lo saben todo.
Entonces los empresarios mueven pieza para que sus empresas sean rentables. El periodista se queja de que va a demasiadas ruedas de prensa, el fotógrafo dice que tiene 20 previsiones al día... Es cierto, ¿pero dan ellos algunas recomendaciones, variantes, ideas...?

Reciclaje, ampliar conocimientos, estudiar más educación visual: renovarse o morir, tanto para unos como para otros (empresarios y fotoperiodistas).
No queda más remedio que ponerse al día, si no queremos que el lobo nos enseñe las orejas, parafraseando al escritor. Si cada fotógrafo se dignase en cuidar sus fotografías y hacer buenas ediciones antes de entregarlas al Editor Gráfico ya veríamos que pasaría. Hoy en la mayoría de los casos y ante la falta de uno o dos o tres editores gráficos en las redacciones, los fotoperiodistas vuelcan sus tarjetas de 400 o más imágenes en el ordenador  y se despreocupan de lo que pueda pasar a continuación. Esto ocurre a menudo. También vemos como los fotoperiodistas editan y "dan el corte" a sus fotos para la página, algo que no están obligados a hacer (sí, a saber cómo hacerlo), ya que para eso está la figura del Editor Gráfico y la del Page Editor (maquetador, director o redactor gráfico de fotografía, los responsables, en una palabra, de la puesta en página de la foto).

La labor del Fotoperiodista consiste, básicamente, en recoger-captar la información con sus herramientas (cámaras, lentes) y ponerlas a disposición del medio (empresa periodistíca) que es un elemento más de esa cadena de noticias (la empresa no es la propietaria de la noticia, sólo la distribuye y paga los derechos de reproducción) que finalmente através de una edición en papel o digital la hará llegar al verdadero receptor que es el público, la audiencia, la sociedad que paga por la información. La foto, o la imagen, sufre por lo tanto un proceso de manipulado (Photoshop, como una de las  herramientas habituales) para darle el  "toque adecuado" para su publicación definitiva. En cuánto al manipulado de la imagen y la posible falta a la ética, también se ha escrito mucho, pero no es menos cierto que cuando positivábamos en el cuarto obscuro, también "manipulábamos" la imagen, encuadrándola, recortándola con la ampliadora y el marginador y dándole aquí y allá los "toquecitos" (reservas) para dejarla lista y soltarla en la bandeja del redactor jefe.

En la actualidad, para una gran mayoría de los fotoperiodistas profesionales españoles (también en diarios como El Pais, El  Mundo, ABC; La Vanguardia, El Periódico...etc) no les satisface como queda su material  editado y publicado. Con las excepciones de antes, y algunas más, el resto de publicaciones no cuentan con ese departamento de Edición Gráfica que es el alma-mater de la buena fotografía en la prensa. En los peores casos es un redactor, o "alguien" el que escoge la imagen, le da el corte temido para su puesta en página sin importarle demasiado lo que se corta (dado su desconocimiento en educación visual, prisas o porque "alguien se lo ordena").  La información que se escinde de la foto, puede dañar, restar mucha importancia o destrozar la imagen que el fotoperiodista captó, y que finalmente perjudicará a la noticia publicada, al propio fotoperiodista y al lector. También es cierto que hay fotógrafos que se dicen llamar periodistas (gente que vendía televisores, cámaras o gominolas y que gracias a "un pariente" está en el staff de un diario.

Firma de las fotos
Una de las más antiguas reivindicaciones de los fotoperiodistas, [que decía la profesora de Fotoperiodismo Margarita Ledo Andión en su ponencia en la facultad de Comunicación en Santiago de Compostela, y en varios de sus libros] es el derecho a ver la firma del fotoperiodista en la foto publicada. La importancia de la autoría de la imagen para el fotógrafo es tanto o más importante que la del redactor con su información. Otra situación destacada en este apartado es cuando redactor gráfico y literario son destacados a cubrir una información relevante. Hasta hace poco (y todavía sucede) solo aparecía en pequeño, al lado de la ifirma, una foto del redactor como "enviado especial". En este caso, el fotógrafo era olvidado o discriminado, sin tenerlo en consideración, craso error, ya que la empresa y el medio no utiliza la oportunidad de cubrir la noticia relevante con medios propios, lo que en palabras más profesionales sería "nuestros propios y mejores periodistas allí donde está la noticia".  Esta táctica corporativa y que causa una buena imagen de publicidad no se toma en consideración por razones obvias de no saber o no querer darle al fotoperiodista la importancia que se merece.
Otras menciones en este apartado es la de discriminación salarial con más baja categoría que la de un redactor. "Esto está sucediendo en España todavía", dice un jefe de fotografía de un diario español.
Otra vieja reivindicación, y un gran problema que ha llevado a los tribunales a las empresas y a los fotoperiodistas, es la mala utilización de los pies de foto. En la facultad se enseña a que los pies de foto sean informativos, descriptivos o de opinión. Esto es muy cuestionble por diversas razones y ante todo, porque el fotoperiodista es el propietario del copyright, el dueño todopoderoso de la imagen que captó y que "alquila o cede al medio para hacerla llegar al lector o usuario que paga la información".

Pies de foto informativo
Aquellos en que el texto haga referencia a estas preguntas básicas: quién, qué, cómo, cuando y dónde. Por ejemplo: El Rey Juan Carlos de España, saluda a la batallón de infantería durante el desfile militar ayer en Madrid.

Pies de foto descriptivos
Aquello en  los que aplicando la fórmula anterior describe con mayor enfásis lo que se ve en la imagen.
Por ejemplo: El Rey Juan Carlos de España, saluda desde el estrado donde permaneció durante varias horas, al batallón de infantería durante el desfile militar ayer en Madrid. Le acompañaron la reina Doña Sofía, y sus hijos. EN la ceremonia también estuvieron presentes los miembros del Gobierno y otras autoridades.

Pies de foto de opinión
Aquellos en los que se manifiesta una opinión sin tener en cuenta la fórmula anterior donde se pone de manifiesto un parecer, ideas, etc... sin tener en cuenta la información de la imagen.
Por ejemplo: En la ceremonia del desfile conmemorativo de las Fuerzas Armadas, lo más importante fue la cabra de los legionarios, que llamó la atención por su brincos y protagonizó la sonrisa de sus majestades. La imagen patética la dió Zapatero al no levantarse al paso de la bandera de los USA.
En el caso de que se decidiese una foto con pie de opinión será el fotoperiodista el que se haga cargo de su redacción. En ningún  caso podrá publicarse un pie de foto sin criterio o dando una opinión diferente a lo que muestra la imagen y que lleven la firma del fotógrafo. Esto acarreará problemas al autor de la imagen que verá como su firma aparece al lado de la imagen dando crédito al falso pie de foto.
En varias ocasiones tuve que persentarme ante el juez, como responsable de Edición Gráfica, para explicar acerca de una fotografía en la que aparecía una persona en una camilla de un hospital cubierto por una sábana hasta la cara. La información de la noticia era sobre el SIDA. En el pie de foto escribieron: Un joven afectado (o enfermo ) de Sida duerme en una camilla de un hospital.
Los familiares de aquel joven escribieron al diario exprsando su malestar por la foto y por el pie. El tal joven no tenía SIDA, y en la realidad estaba esperando a operarle de apendicitis, de la que no sobrevivió por fallarle el corazón. La familia no recibió ninguna consideración y demandaron al diario. Por supuesto ganaron los familiares. En mi defensión juré que aquella información no pasó por mis manos e hice referencia a una carta de régimen interior a modo de expediente que había enviado al director tiempo atrás sobre la mala utilización de las imágenes en el diario, faltando a la verdad de lo que la propia imagen representaba. Los diarios serios tienen prohibido esta fórmula en su libro de estlio,

Pies de foto falsos
Es cierto que hay muchos fotoperiodistas que con afán de acaparar protagonismo (ocurre hoy en día, donde el reportero es noticia y no la noticia en sí) oculta , tergiversa, falsea el pie de foto. Un caso fue aquel Premio Pulitzer: La escena era en África y se veía a una niña agachada llorando mientra en un segundo plano aparecía un buitre. El fotoperiodista recibió el Pulitzer. A las pocas semanas se suicidó, dejando una nota: El pie de foto no era tal cuál lo había escrito. Había utilizado un teleobjetivo donde la distancia focal "acercaba más al pájaro" haciendo creer que lo tenía muy cerca de él. Casos de estos los hay a montones y se pueden encontrar en la red. Aquí el fotoperiodista carece de toda ética y tira la deontología por el suelo.

Pies de fotos con la opinión del fotógrafo
El Herald Tribune del 10 de noviembre publica en el pie de foto de la primera el comentario del fotógrafo después de el pie de foto informativo. En ese pie de foto el fotógrafo pone de manifiesto la relevancia del momento y cómo llegó a conseguir la imagen (tropa USA entrando en Faluja) Hasta hoy (y que sepamos) no se ha visto, ni se contempla que un fotoperiodista pueda añadir su comentario a la foto. El fotoperiodista envió la imagen a su medio, el New York Times, cumpliendo con el protocolo de una noticia: Quién, qué , cómo, cuando y dónde. Y después redactó en primera persona el acontecimiento. El editor optó por inlcuir ese dramático momento vivido por un "fotoperiodista" en acto de servicio, como un "eyewitness" más. (testigo presencial).

Manipulación de la imagen
El caso sangrante de una foto realizada en la guerra de Irak, donde se ve a un padre con su hijo en los brazos  y un soldado del ejército brtitánico dando órden de sentarse.

L.A. Times Photographer Fired Over Altered Image
http://www.poynter.org/content/content_view.asp?id=28082

Para ver el resultado y el estudio de la falsificación ir al recuadro donde dice related resources, seguidamente pincha o abre flash picture comparison. Veréis el resultado, paso a paso de la manipulación que hizo el fotógrafo de sus imágenes. Evidentemente fue despediso al igual que el Editor Gráfico, que pasó por alto este fraude.
Para ver la página donde se publicó al foto falsa pincha La Times front page rectificaciones,

El caso reciente de un reportaje en la National Geographic sobre la caza de elefantes en África. el fotógrafo falseó la información de las fotos y los editores publicaron las imágenes como recientes, cuando habían sido obtenidas hace años. El propio Bill Allen pidió disculpas a sus lectores en una página y prometió se más cuidadoso con los fotógrafos a partir de entonces. Qué clase de fotógrafo puede hacer este tipo de cosas. Ye sto sucede a diario. El "fotoperiodista" obtiene una imagen y para darle más vida le cuelga un cartel a modo de pie de foto donde falta  a la verdad. ¿Esto es un fotoperiodista?

La figura del Editor Gráfico
Muy pocos diarios en España tienen la figura del Editor Gráfico, ese personaje que defiende "en teoría" los intereses gráficos del fotoperiodista. Por lo general, y salvo en casos muy concretos, el Editor Gráfico suele ser un profesional que ha trabajado anteriormente como fotógrafo de prensa, y que domina a la perfección las diferentes herramientas que se necesitan para este importante puesto. En una palabra: los Fotoperiodistas confían y ponen su trabajo en manos de ellos y si tienen que rodar cabezas, la de ellos será la primera. Pero por otra parte si hay que celebrar algo (por una buena edición y puesta en página, por ejemplo) el Editor será el primero que se lleve las medallas.

Madre-padre, árbitro entre dos bandos, negociador en una batalla, un buen Relaciones Públicas con buenos conocimientos de inglés a nivel usuario-fluído-excelente (le sirve para vender el material afuera y traducir y leer pies de fotos), trabajar el Photoshop a la perfección tanto o mejor que el laboratorio, dominio del Quarkxpress, Milenium, (u otra herramienta de maquetación) jugador con y sin farol para Redactores Jefes y directores, disponer de un presupuesto para contratar y comprar fotos a freelances, tener mano izquierda y derecha, poner la foto en página con los page editors (maquetadores) sin que se corte demasiado la foto, o si hay que cortar, que sea por donde menos duela y que la información de la foto no se pierda, adiestrar a los nuevos o futuros fotoperiodistas, explicarles, que lo importante no es la cantidad, sino la calidad (con doce fotos cuéntame una historia) y llevar al equipo humano y profesional por el buen camino y en buena harmonía. Esto es en sintésis la labor del Editor Gráfico.

El Editor Gráfico resuelve las fotos que van en página y la última con el Editor en jefe o Director. Eso de que los redactores decidan por las fotos que lleva cada página no sirve, ni funciona en los diarios serios, por ésta razón el fotoperiodista no tiene porque leer, revisar o cortar, lo que el plumilla (redactor literario en el argot periodístico) escriba en un artículo. Estas funciones de poner la foto en página por parte de los redactores es más una imposición de la dirección que la de los propios redactores literarios. es un "marrón que nos ha caído del cielo esto de tener que escoger la foto del día, escribir el pie de foto a nuestro aire y que al día siguiente el fotógrafo te busque hecho una manguera de espuma, para cortarte las pelotas, porque su foto la han capado de tal forma que no se sabe lo que es, y tienen toda la razón del mundo, a nadie le gusta, después de haber estado pateando la calle en busca de una información, haberse comido cuatro multas por aparcar en doble fila, bronca con el agente de turno, y llegar tarde a la redacción, para que venga un niñato recién salido de facultad y te joda todo el trabajo..." Es desidia, falta de diálogo, inferioridad laboral, discriminación, "puteo", y todo lo que a uno se le pueda imaginar, pero la respuesta a la clave está en los fotoperiodistas: "...son desunidos, desinteresados, envidiosos y encima los hay que llegan a la redacción pisando a todos, imponiendo fotos que no tienen ninguna vinculación con la información, sin criterios [...la pones porque me sale de los h...] y así van como van...", dice un compañero plumilla en un email.

¿Porqué ocurre esto?, Una o varias sencillas razones: los pocos criterios que tienen los fotoperiodistas con respecto a la implantación de su trabajo, la falta de rigurosidad en la selección del material. Lo que no se puede hacer es volcar una o dos tarjetas de 500 Mb y dejarlas allí, en la carpeta "fotos del día" para que ellos escojan. Se ha llegado a tal degradación en este sentido que el trabajo desborda la redacción. Es el caso de fotógrafos que traen 300 imágenes de una rueda de prensa, o 250 de unos retratos, o 400 de una comida-presentación de la regata tal, donde regalaban unas camisetas, unos chalecos y un bolígrafo con plumín de oro. El Fotoperiodista ha caído en una charca llena de fango, porque no ha visto la piedra donde tropezó. O lo que es peor ha tropezado dos y tres veces en la misma piedra y al final una comida, una cena o una presentación sirven para vender esas fotos al que le invitó. Es un buen negocio no cabe duda. Pero ¿es esto ética?.

Papel para envolver pescado
El que sufre es el lector, cansado, amargado, crítico con el ejemplar que cae en sus manos, y que utiliza para envolver pescado, limpiar cristales, o hacer cucuruchos para las castañas.
En cierta ocasión trabajando en la restructuración de la imagen en un diario, propuse la idea de utilizar la imagen de un pescado envuelto en unas hojas del diario en cuestión: debajo de la imagen titulé: somos los mejores.
La campaña fue aceptada para promocionar la nueva imagen del diario y a aquella foto se unieron otras. En las siguientes se veía un cucurucho con castañas dentro y titulé debajo: las mejores noticias siempre calientes (aunque luego opté por cambiar y decir: las noticias deben comerse en caliente)
Hay periódicos que son inestimablemente buenos para hacer un fuego, envolver pescado o unas castañas calientes. Hay otros que, aunque sean papel, se les destina  a otro tipo de menesteres. Antes se encuadernaban los libros con papel de periódico. Ahora los diseñadores uitilizan los diarios "nobles" para empapelar cafeterías de rango y terminan llamandole café de la prensa , o Press café, nombres muy finos y de moda. Las paredes cubiertas de páginas de ejemplares de diarios con renombre le dan atmósfera seria e intelectual. No he visto en los cafés que he tenido el placer de visitar a diarios españoles. Le Monde, New York Times, Figaro, Liberation…¿Porqué no creamos más joyas de papel que se puedan coleccionar y admirar y no tengan que servir para dar lumbre a las hogueras de un magosto?.


La Universidad de la calle, la profesión
Uno de los grandes problemas que han generado la mala formación en educación visual de los nuevos profesionales del Fotoperiodismo ha sido sin duda, la nula o escasa formación en escuelas, facultades o la negativa o desinterés personal de reciclaje. Tampoco ayudan mucho las Asociaciones de la Prensa, aunque existan excepciones como el caso de la de Alicante, que acaba de integrar en su seno a la vocalía de Fotoperiodismo. El esfuerzo casi pesonal de compañeros como Rafa Arjones (hijo) por dar al Fotoperiodismo un papel que lo dignifique. "Todos estamos de acuerdo en que nuestra profesión es hermosa y que tenemos que luchar por ella para ponerla en el lugar que se merece...".

Podríamos decir que el fotoperiodista ha llegado al punto de caer en un pozo profundo con un desajuste en su capacidad de asimilación, que le generará grandes problemas a la larga. También hay un desinterés por las direcciones de los medios. Cuando en España aparece el fotoperiodismo, aún en época franquista, (los 60 -70) no termina de cuajar esta figura esencial para el desarrollo de las sociedades, que generan cambios constantemente, (La fotografía como fuente informativa para muchos profesionales) hasta que diarios como El País desembarcan con redacciones de carne de cañón dispuestos a ser los primeros en cubrir cuerpo a cuerpo el avance de la democracia Son los auto-llamados "fotoperiodistas curtidos en la Universidad de la calle.".
A falta de una formación académica, universitaria o profesional (de Fotoperiodismo se quiere decir), que les mantuviera en un status de respeto entre los cólegas universitarios de carrera, los fotógrafos de prensa, que así se les denominaba entre otras acepciones (reporteto gráfico, redactor gráfico) aprendieron su "oficio" en la calle, en las luchas entre obreros y policía, manifestantes universitarios, "ruedas de prensa", reportajes de sucesos, fútbol… etc, que sin duda cabe, para la mayoría de ellos fue la "mejor universidad que cualquier estudiante podría haber deseado o tenido".
Fue gracias a El País, [y otros diarios y magazines de la transicción], con la creación de la sección de fotoperiodistas, que la fotografía de Prensa se empezara a tomar en serio en España. Las funciones de Editor Gráfico y Jefe de Fotografía impusieron un ritmo de trabajo inusual hasta entonces. La fotografía de prensa comenzaba a organizarse.

En Galicia los casos del diario El Pueblo Gallego con Rafa Arjones (Felé) como fotoperiodista puntero e innovador, el semanario A Nosa Terra, independientes como Victor y Miguel de las Heras, El Progreso de Lugo con José Luis Tejero y Pepe Alvez, La Voz de Galicia con Tino Viz, Fernando Bellas, Xosé Castro (Pepucho) y Xurxo Lobato, X. Marra, El Faro de Vigo con Magar, Guillermo Cameselle, De Arcos, El Correo Gallego con Manolo Blanco, los que mejor supieron apostar por la fotografía de prensa, dentro de sus posibilidades. En aquellos casos se dió el factor "del fotoperiodista que entiende como desarrollar la noticia, porque hoy en día los fotoperiodistas van por inercia a las odiadas ruedas de prensa, tratando de hacer una foto diferente, de alguno de los personajes  de la mesa con el dedo en la nariz, un gesto, algo que diga que esa foto por sí sola es de tal fotógrafo, sin necesidad de ver la firma de la foto". Son las fotos con nombre, con el sello personal del que la hizo. En algunos medios ya se suguiere através del libro de estilo "...el asistir o cubrir demasiadas ruedas de prensa, y si se hace está prohibido captar o publicar imágenes que degraden la integridad de la persona..."

El empresario
Los empresarios no tienen la culpa de lo que les pase a los Fotoperiodistas y la rabieta que estos dejan ver, y por ello quiero romper esa lanza en su favor. El fotoperiodista no ha entendido que el empresario es el señor que cada mes tiene que hacer números para pagar los salarios, asumir los despilfarros en llamadas telefónicas, en gastos inútiles de copas, comidas y otros trejemanejes. Que nadie venga aquí a decirme que eso no ocurre. No les haré ni caso. Conozco empresarios que han dejado hacer y deshacer en las redacciones a los fotoperiodistas (y redactores literarios al igual), todo lo que se les vino en gana. Muchos de ellos (y puedo citar los ejemplos de mi experiencia) se han cansado de tanto chanchullo que decidieron poner de patitas en la calle a estos elementos que nada tenían que ver con el fotoperiodismo.

De mi trabajo como coordinador de fotografía en el desaparecido Diario de Galicia, pude comprobar el peso de la gerencia sobre mí y sobre el departamento que con tanta ilusión habíamos creado. Aquella persona, que carecía del mínimo criterio en fotografía, y todavía menos en prensa se pasó por donde se pasó, todo nuestro trabajo de meses y años. Al Diario se le implantó todo en cuestión de organización y tecnología, excepto en los s equipos fotográficos, que con suerte se compraron Canon, a cambio de intercambio de publicidad en las páginas. La idea principal era dotarnos de máquinas baratas de plástico (al igual que a los redactores literarios).
Desde la dirección del diario había otra visión, (Segundo Mariño apoyaba el Fotoperiodismo, al igual que Antonio Oeja, y otros compañeros fundadores) pero terminó imponiéndose la idea de la gerencia: "reducir costes como fuera y que se jodan!". Luego vinieron a agregarse al equipo humano elementos que no pertenecían al  mundo del fotoperiodismo y que buscaron, -aliándose con el gerente-,  beneficiarse de su mal hacer. El empresario, viendo esa división interna, evidentemente optó por arrimarse a quién le hacía mejor la cama. Algún elemento de aquel grupo le regalaba kilómetros por la cara (no cobraba los gastos que hacía con su cohe para cubrir informaciones) o le hacía regalos en forma de puros, botellas de cognac francés y fotos a sus hijos o a los muebles de época que quería vender. A un fotógrafo que expulsaron recientemente de un medio gallego aprovechó la ocasión para subir su caché y subir su status dentro del medio donde trabajaba: "Me quieren llevar para la competencia, y ahora valgo tanto si seguís interesados en mí...", El primer tiro fue derecho al blanco, pero el segundo le salió por la culata.

El Fotoperiodismo en Galicia ha muerto, se dijo cuando el Diario de Galicia desapareció. La gran oportunidad para la fotografía de prensa se esfumó con aquella pérdida. Hoy en día en los diarios solo quieren currantes que cumplan sus horarios, salgan lo más baratos posibles, y que no traigan muchas fotos comprometedoras a la redacción. Se acabó aquello de "tengo un buen material...", "déjame un espacio en la primera, ya verás que fotones...", "esto hay quye publicarlo, es de noticia de primera y a cinco...". ¿Y porqué se acabó...?

La falta de preparación, las envidias de "soy el mejor y mi nombre es tal", el poco compromiso del fotoperiodista con su trabajo y la nula o escasa relación con otros profesionales del sector, la preparacaión a nivel académico (cursos de adaptación a las nuevas tecnologías, nociones básicas de Periodismo, Leyes, el Copyright, falta de Ética, falta de deontología profesional, mala organización... y la ayuda inestimable del empresario que no sabe por donde tirar y corta por lo sano, han sido los factores fundamentales entre otros (si alguien conoce más que me corrija) a que hoy en día digamos que el Fotoperiodismo está en un proceso de auto-extinción, no solo en Galicia, sino en el resto del territorio español. Los fotoperiodistas han degradado la profesión (en general todos) por su falta de compromiso con el mismo. Es duro decirlo, pero es la triste realidad.

Mercenarios de la fotografía
Transcribo las palabras de un compañero que me envió un mail desde Vigo, hace tiempo, sobre el intrusismo y los mercenarios de la fotografía de prensa: "Este personaje se ha creído que es el amo del mundo, que se lo puede comer todo y a todos. El fotoperiodista  de pacotilla es ese elemento que hay en todas las redacciones de diarios, dispuesto a romper barreras del sonido, a volar en globo más allá de los Pirineos y saltar en paracaídas sin haber realizado antes un curso por correspondencia. Este pinchauvas que ha salido de debajo de una piedra ha nacido dispuesto a acabar con la profesión. Desde aquel maldito día en que alguien le dijo que con una cámara se podía ganar dinero, el fotoperiodista de pacotilla va camino de convertirse en la estrella estrellada y el hazme reír de esta noble profesión".




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NOTA DEL AUTOR:
  1. Este texto es una ponencia para un congreso en Alicante sobre el futuro del Fotoperiodismo
  2. Las fuentes para la elaboración de este artículo son las adquiridas por experiencia propia, emails recibidos de compañeros y que se entrecomillan sin citar al autor (previo expreso deseo de los mismos). Sugerencias que deseis aportar a este artículo son bienvenidas. Se respetará la procedencia y se incluirán parráfos haciendo referencia a lo que expongáis.
  3. Si deseais traducirlo al inglés u a otro idioma utilizad Yahoo o Altavista u otros traductores gratuitos de la red.
  4. Este texto se renueva cada cierto tiempo dependiendo de los emails recibidos para incorporar las citas al mismo.
  5. Este texto ha sido enviado a fotoperiodistas y periodistas de diversos medios españoles y han dado su conformidad a la publicación del mismo.
para contactar con el autor escribid a :

delmialvarez@yahoo.com
delmi@delmialvarez.com

Los editores de los medios que deseen publicar este texto pueden hacerlo siempre y cuando citen al autor y envien notificación del medio donde se publique.
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